El Barrio de La Ribera
Para entender a Barcelona hay que conocerla, entonces nada mejor que seguir recorriendo sus barrios para descubrir los secretos que esconden cada una de sus calles, monumentos y sobre todo el calor de su gente.
Así llegamos al Barrio de la Ribera, un verdadero laberinto de callejuelas que antiguamente componían el barrio de mercaderes ubicado entre el Barrio Gótico y La Barceloneta. Entre los siglos XIII y XV éste era el centro económico de la ciudad, por eso los grandes mercaderes lo eligieron para edificar sus grandes palacios de los que aún se observan varios, como los que están en la calle Montcada.
Su historia siempre tuvo una íntima relación con el mar, fue por esa razón que los acaudalados mercaderes invirtieron sus fortunas para construir una de las más bellas iglesias de Barcelona, la iglesia de Santa María del Mar. El origen del barrio se remonta al siglo X cuando una pequeña población árabe se había asentado junto a la playa, pero más tarde se instalaron comerciantes judíos, aristócratas y marineros.
El nombre de “La Ribera” se debe a que la vida del barrio siempre tuvo una estrecha relación con el curso de agua, que proveniente del río Besós, lo atravesaba de punta a punta.
Muchos tienden a señalar al Barrio de la Ribera y a El Borne, como si fuesen el mismo, sin embargo no es así. Antiguamente el Born era conocido como la Ribera de la Acequia Condal en referencia al cauce. Los límites están dados por el Passeig de Picasso, la calle de la Princessa hasta la calle del Rec, el Passeig del Born, Sant María de Mar, el Pla de Palau y la avenida del Marquès de l’Argentera.
En la actualidad el Barrio de la Ribera de la Barcelona medieval, es una zona llena de color, con muchos restaurantes entre las antiguas piedras, locales nocturnos y tiendas de moda, con ese aspecto de viejo barrio pero con una belleza renovada. En la calle Montcada se concentran galerías de arte y museos como el Museo Picasso.
La Ribera es un rincón de Barcelona especialmente elegido por muchos artistas que vinieron a instalar sus talleres dándole su antigua identidad a muchas de calles como la de Mirallers (Espejeros), Sombrerers (sombrereros) o Argenters (plateros).







