Barcelona para pasear: La Rambla
Verano, clima mediterráneo, amplias avenidas, tiendas, bares y restaurantes de la calidad y del estilo que desees. Esa es Barcelona, una ciudad perfecta para dar largos paseos caminando, sin prisas, disfrutando a cada paso.
Y si de avenidas para pasear se trata no podemos sino comenzar por las míticas Ramblas, la zona más conocida de Barcelona y con justa razón, caminar por ella es un ritual que quien vive o visita la ciudad jamás se pierde.
Son más de mil metros de calle por donde pasan y pasaron millones de paseantes. La Rambla nace serpenteando en la Plaza de Catalunya y llega justo hasta el monumento de Colón, para continuar el paseo junto al mar. A lo largo del recorrido se sitúan kioscos, artistas callejeros, tiendas de mascotas y edificios tan destacados como el Gran Teatro del Liceo, la famosa ópera barcelonesa, el Palau de la Virreina o el enorme Mercado de la Boquería, un mercado que tiene un presente modero y lleno de encanto.
La Rambla nació con la modernidad en el 1766, fue entonces cuando se ideó un paseo a lo largo de la muralla medieval que recorría esa zona de Barcelona, rápidamente los habitantes la aceptaron con agrado. Acostumbrados a las callejuelas tortuosas y angostas, la avenida vino a proveerles un espacio donde la libertad se sentía al caminar y entonces se constituyó en el lugar de recreo y reunión de todas las clases sociales.
Hoy en La Rambla es un paseo donde concurren personas de todas las edades y orígenes. Por sus características, está dividida en cinco zonas: La Rambla de Canaletes conocido sector donde el F.C. Barcelona celebra sus victorias; la Rambla dels Estudis donde estaba la antigua universidad que suprimió Felipe V; la Rambla de las Flores donde están todos los puestos de flores; la Rambla del Centro también conocida como de los Capuchinos donde tenían su convento los frailes de esa orden y por último, ya llegando al puerto, la Rambla de Santa Mónica en honor a la Parroquia de Santa Mónica que está en ese sector y fue el antiguo convento de los Agustinos Descalzos.
Quien presume de haber visitado Barcelona no puede dejar de hacer un paseo por La Rambla.






