Personajes de Barcelona

Antoni Gaudí

Nacido el 25 de junio de 1852 en la ciudad tarraconense de Riudoms, a 5 km de Reus, Antonio Gaudí estudió en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona, donde se graduó en 1878. Gaudí es el representante por excelencia del modernismo y uno de los principales pioneros de las vanguardias artísticas del siglo XX. Su primer encargo como arquitecto fue la casa Vicens (1883-1888), un edificio neogótico en el que ya se aprecia su fuerte personalidad. Poco después comenzó a trabajar para el que sería su principal mecenas, el empresario Eusebio Güell: primero con las caballerizas de su finca en Pedralbes y, más tarde, con el palacio Güell (1885-1889) en Barcelona, declarado Patrimonio de la Humanidad. Durante esta etapa también construyó algunas obras fuera de Catalunya, entre las que cabe reseñar el palacio episcopal de Astorga (comenzado en 1887) y la casa de los Botines en León (1891-1892). En 1883, este reconocido arquitecto se hizo cargo de la continuación del templo expiatorio de la Sagrada Familia ubicado en la ciudad de Barcelona.

A comienzos del siglo XX, Gaudí levantó otras tres obras no menos sorprendentes en la capital catalana: el Parque Güell (1900-1914), una obra paisajística jalonada de elementos arquitectónicos; la casa Batlló (1904-1906), edificio del pleno modernismo destacado por sus balconadas curvilíneas y por su expresiva cubierta en forma de dragón recubierta por piezas cerámicas que simulan escamas; y la casa Milá (1906-1912), conocida por los barceloneses como La Pedrera -cantera en castellano- por su carácter monolítico, que supone un hito de la historia de la arquitectura.

Gaudí no sólo revolucionó la arquitectura, sino que además fue un creador prolífico. Diseñó muebles, mosaicos, elementos decorativos, hierro forjado y cualquier elemento que formara parte de sus construcciones.

Su figura es una de las más sorprendentes de la historia de la arquitectura, tanto por sus innovaciones, en apariencia intuitivas, como por su práctica aislada de las corrientes internacionales e imbuida a menudo en el mero trabajo artesanal.

Su obra ejerció innumerables influencias sobre las vanguardias históricas, entre las que se destacan los paralelismos con el expresionismo alemán y la herencia recogida por Salvador Dalí y otros artistas del surrealismo. Su desconcertante personalidad destaca en la historia de la arquitectura como la de un gran visionario.

Antonio Gaudí murió en Barcelona al atardecer del 10 de junio de 1926, atropellado por el tranvía número 30 frente a su inacabada obra maestra, la Sagrada Familia.

Joan Miró

Joan Miró, reconocido pintor, escultor, grabador y ceramista; nació el 20 de abril de 1893 en Barcelona. Estudió en la Academia de Arte dirigida por Francisco Galí, en la que conoció las últimas tendencias artísticas europeas.

Hasta 1919 su obra mostró una amplia gama de influencias, entre las que se destacaron los fauvistas, el cubismo y los frescos románicos catalanes, y sus pinturas se centraban en los paisajes, retratos y desnudos. Sus obras extraen motivos de la memoria y del subconsciente con gran fantasía e imaginación hallándose, por ende, entre las más originales del siglo XX.

En 1920 se trasladó a París, donde se contactó con Pablo Picasso, Jacob y algunos miembros del movimiento dadaísta, como Tristan Tzara. Allí, bajo la influencia de los poetas y escritores surrealistas, hizo madurar su estilo.

En 1928, tuvo el primer reconocimiento internacional de su obra, y el Museo de Arte Moderno de Nueva York adquirió dos de sus telas. Un año después contrajo matrimonio con Pilar Juncosa con quien vivió hasta el día de su muerte y con la que tuvo una hija llamada Dolores.

En 1937 debido a la guerra civil, Miró se exiló en París, de donde regresa luego de la invasión nacional socialista en Francia, instalándose en Palma de Mallorca. Todas sus creaciones reflejan el pesar de esa época donde el salvajismo es protagonista en cada una de ellas.

Miró también experimentó con otros medios artísticos, como grabados, acuarelas, pasteles, collages, pintura sobre cobre, escultura, escenografías teatrales y cartones para tapices. En 1944 se destacaron los grabados de la serie “Barcelona” y, un año después, sus primeros trabajos en cerámica, realizados en colaboración con Llorens Artigas.

En las décadas de 1950 y 1960 realizó varios murales de gran tamaño, los cuales fueron ubicados en diversos lugares como: la sede de la UNESCO en París, la Universidad de Harvard y el aeropuerto de Barcelona. A partir de ese momento y hasta el final de su carrera alternó la obra pública de gran tamaño, con el intimismo de sus bronces, collages y tapices. Joan Miró trabajó de forma ininterrumpida hasta que falleció el día de navidad de 1983.

Manuel Vázquez Montalbán

Manuel Vázquez Montalbán fue un reconocido poeta, periodista y novelista nacido en Barcelona en 1939. Realizó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona y de Periodismo en la Escuela de Periodismo de Barcelona, contraviniendo los deseos de su padre, quien esperaba que fuese oficinista y su propia idea juvenil de trabajar en un taller mecánico. En 1961 contrae matrimonio con Ana Sallés, con quien, en 1966, tiene su primer y único hijo llamado Daniel.

La política y la crítica social fueron constantes en su obra, aliñadas con elementos de la cultura popular, aunque tuvo más alcance como narrador. Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1991 por la novela Galíndez sobre el asesinato del político en la República Dominicana; el Premio Planeta por Los mares del sur (1978), el internacional de Literatura Policiaca en Francia y el Premio de la Crítica. Vázquez Montalbán fue también guionista de su novela El laberinto griego para la cinta dirigida en 1993 por Rafael Alcázar y autor de numerosos artículos periodísticos y también de una antología de la canción popular española hasta 1975.

Como periodista, colaboró con revistas y diarios con artículos sobre la actualidad española: Hermano Lobo, Triunfo, El País, Interviu y La Vanguadia. Entre sus obras se destacan: Una educación sentimental (1967), Movimientos sin éxito (1969), A la sombra de las muchachas sin flor y Coplas a la muerte de mi tía Daniela (1973), Praga (1982); la recopilación Memoria y deseo (1986) y Pero el viajero que huye (1991). Recordando a Dardé (1969), El pianista (1985), Los alegres muchachos de Atzavara (1987), Cuarteto (1988), y el ciclo de novelas policíacas que protagoniza el detective Pepe Carvalho: Yo maté a Kennedy (1972), Tatuaje (1975), Los mares del sur (1978), La soledad del manager (1978), Asesinato en el Comité Central (1981), La rosa de Alejandría (1984), El balneario (1986), El delantero centro fue asesinado al atardecer (1988) y El laberinto griego (1991). También es autor de los ensayos El estrangulador (1994), Manifiesto desde el planeta de los simios y Pasionaria y Los siete enanitos (1995); y Un polaco en la corte del rey Juan Carlos (1996). Vázquez Montalbán se convirtió, gracias al Detective Carvalho, en uno de los maestros del género negro.

Este gran escritor, murió el 18 de octubre del 2003 debido a un paro cardíaco que sufrió en un viaje a Thailandia.

Eduardo Mendoza

Nació en Barcelona el 11 de enero de 1943. Su padre era fiscal y su madre ama de casa. De niño Mendoza quiso ser torero, explorador y capitán de barco, pero en su familia había una gran afición a la literatura y esto influyó en su futura vocación como escritor.

Se licenció en Derecho en 1966, tras lo que pasó a trabajar como asesor jurídico para un banco. En 1973 abandonó la España franquista para ejercer de traductor para las Naciones Unidas y, en 1975, publicó su primera obra narrativa: La verdad sobre el Caso Savolta, que gracias a su tono crítico se considera la primera novela de la transición a la democracia y recibió el Premio de la Crítica un año más tarde. Pero no será hasta la publicación de su obra El misterio de la cripta embrujada cuando empiece a consolidarse su tono parodista y su ácido sentido del humor, tono que se mantendrá durante la publicación por entregas de Sin noticias de Gurb en el diario El País. Entre 1995 y 1999 fue profesor en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Pompeu Fabra y ha sido columnista del diario El País. Varias de sus obras han sido adaptadas al cine (La ciudad de los prodigios, El año del diluvio).

Entre sus obras más destacadas se reconocen: La verdad sobre el caso Savolta (1975), El misterio de la cripta embrujada (1979), El laberinto de las aceitunas (1982), La ciudad de los prodigios (1986), Nueva York (1986), La isla inaudita (1987), Barcelona modernista (1989), Sin noticias de Gurb (1990), Restauración (1990), El año del diluvio (1992), Una comedia ligera (1996), La aventura del tocador de señoras (2001), Baroja, la contradicción (2001) y El último trayecto de Horacio Dos (2002).