Barcelona con el sello de Gaudí
Colores intensos, curvas caprichosas, estructuras extravagantes, tradición y modernidad. Esos detalles son los que permiten guiarnos con facilidad en Barcelona para recorrer las huellas que dejó Gaudí.
Tal como presagiaba el genial arquitecto, sus huellas en Barcelona son una sucesión de “obras de arte seductora y universal”. Su legado artístico en la ciudad constituye un recorrido emocionante, que nos lleva por los más diversos rincones, donde encontramos señales perfectamente reconocibles expuestas en grandes estructuras y coloridos azulejos.
Las obras de Antonio Gaudí constituyen un mundo de contornos fascinantes y colores, donde la arquitectura adquiere las formas de la naturaleza a las que la belleza las envuelve, por eso su estilo modernista revolucionó los principios arquitectónicos y provocó que gran parte de sus creaciones, fuesen declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Si seguimos los pasos de Gaudí nos encontramos con conocidas obras que se transformaron en su emblema, otras que sorprenden y no son tan conocidas. Casas, iglesias, parques, palacios, mobiliario urbano, diseño de muebles y hasta restaurantes barceloneses tienen el sello de Gaudí.
El recorrido
Por el Paseo de Gracia llegamos a la Casa Batllò y luego a la Casa Milà, también conocida como La Pedrera porque la serie de balcones con curvas que se distribuyen en la fachada se parecen a una cantera de piedra.
Otra de las obras impresionantes de Gaudí es la Sagrada Familia y seguramente también es la más famosa. El Templo Expiatorio es el edificio más visitado en Barcelona. Ésta es la obra que representa con mayor fidelidad la concepción artística del autor donde confluyen estructura, decoración, simbolismo, misticismo y naturaleza. Gaudí se hizo cargo del proyecto en el siglo XIX, pero cuando en 1926 un tranvía acabó con su vida, la obra no estaba finalizada. Aún hoy continúan los trabajos en la magnífica construcción.
Otras obras de Gaudí
La Finca Güell en la Avenida Pedralbes 77. La Puerta de Finca Miralles, pequeño encargo de un amigo en Passeig Manuel Girona. Bellesguard, la antigua casa de recreo es todo un símbolo de Cataluña. El Colegio Teressiano en Ganduxer 87, una perfecta combinación de formas tradicionales y futuristas. Casa Vicens en Paseo de Gracia 92, tiene una fachada porosa que simboliza las dunas del desierto. Casa Calvet en Carrer de Casp, el edificio más convencional que diseñó Gaudí. El Palau Güell en Carrer Nou de la Rambla, un suntuoso palacio encargado por un amigo, grandioso, extravagante y genial. El Parque Güell en Carrer d’Olot, fantástico parque concebido como una ciudad residencial y escenario de jardines de pinos y palmeras.
Pero aún si continuamos viajando unos 15 kilómetros hacia las afueras de Barcelona podemos seguir admirando obras del genial Gaudí: la Cripta de la Colonia Güell, es una pequeña capilla que se integra en armonía con el paisaje.


